Historia de los objetos III, factor emocional de los objetos

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Sostenibilidad

E
l papel que juega un producto como una auténtica conexión con la persona que lo usa suele dejarse de lado. Esta conexión no tiene nada que ver con la imagen que los demás perciben de la persona a través del uso que hace del objeto, sino única y exclusivamente de la relación entre objeto y persona.

En este tercer apartado de la historia de los objetos explico una tercera dimensión emocional que poseen los objetos que nos rodean, nos hace verlos como algo más que objetos.

El factor emoción. Las posesiones y como sentimos apego por ellas

Esta es una historia de comprensión mutua y silenciosa (en algunos casos no tanto jaja) entre la persona que usa y la herramienta/objeto que usa. Es una historia que comienza con un amor por el objeto en el momento de la compra y que crece con el uso, un apego que sentimos hacia objetos que tienen una historia personal con nosotros. La historia se desarrolla de diferentes formas pudiendo ir a mejor o a peor.

Por una parte están los baches en la relación, que vienen dados por diferentes causas:

  • Razón interna, el producto es malo: el que no cumple lo que necesitamos que cumpla. Puede ser por una razón de funcionalidad que su uso sea difícil o inadecuado para nosotros, puede que sea de una calidad mala y no dure lo que nos gustaría, puede ser que estéticamente no nos hace sentir ganas de usarlo, etc.
  • Razón externa, otros productos que hacen todo mejor que el anterior: Los medios de comunicación nos intentarán hacer creer que lo que nos quieren vender es mejor para nosotros. Mejor porque: es más nuevo, esta a la “moda”, el resto de la población ya lo usa, obtendremos atención de los demás, y un sinfín más de razones.

Por otra parte esta la buena historia con el objeto que se da por diversas razones que no tienen porque tener conexión entre sí, es decir, puede que el objeto cumpla algunas y sea pésimo en otras. Puede que estéticamente sintamos por el objeto un apego especial, como una obra de arte que nos gusta contemplar; puede que el objeto tenga una historia anterior que nos emociona, como esa cartera que heredamos de nuestro padre; puede que vivamos experiencias junto al objeto que creen unos lazos, como esas botas con las que hemos hecho millares de viajes a lo largo del mundo; y también puede que su funcionalidad sea tan buena que solo el paso del tiempo lo hace cada vez mejor, como en el caso de ese cascanueces tan bueno que tenemos.

Para terminar

Aunque en esta sociedad este factor se echa por la borda y se valora lo más nuevo como algo que supera a todos los niveles a lo anterior debemos recordar diferentes factores (mencionados en Historia de los objetos I y II), entre ellos el factor emocional. Puede que resulte difícil entender esa unión como algo a cuidar, pero debemos aprender a prestar atención a estos hechos que nos ayudan a ver y dar mayor valor personal a esos productos y entender que  la historia que tenemos con ellos no se puede sustituir así sin más. Dejemos a un lado el consumo sin cabeza y a apostemos por el consumo con corazón.

Documental sobre los objetos: Objectified

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